
Y mientras mi té se enfría, pienso en las cosas que aun no he resuelto y en las pérdidas que he sufrido. En esta noche nublada parece que mi mente no se escapa, de las tardes en tu cama y de nuestras fiestas entre las sábanas. Mientras mi té se enfría, y a pesar de todos los castigos que me han sometido, sigo de pie, sigo vivo. Si hay alguna razón, mejor que me la hagan saber pronto, odio el desdén de este mundo perdido que solo piensa en si mismo.













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UNA MAQUINA DE HUMO AL 13013